¿Qué es el cafe de especialidad?

¿Qué es el cafe de especialidad?

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Lo primero que hay que entender es que el concepto de “café de especialidad” no tiene que ver con un tipo, una variedad o un estilo de café específico. El café de especialidad es una cultura, una filosofía cafetera en la que están involucrados muchísimos productores, cosechadores, tostadores, baristas, educadores y organizaciones, entre otros actores, con el objetivo común de hacer honor a la planta de café y garantizar un producto en el que la calidad es muchísimo más importante que la cantidad.

A nivel técnico, el café de especialidad propiamente dicho cuenta con un puntaje basado en aspectos como el sabor, el aroma y el nivel de ausencia de defectos en el grano.

El café crece bien en un “cinturón” productivo que atraviesa distintas regiones del planeta ubicadas, a grandes rasgos, entre los trópicos de Cáncer y Capricornio. Algunos de los países más importantes en la producción cafetera son Brasil, Colombia, México, Guatemala, Costa de Marfil, Etiopía, Kenia, Uganda, India, Vietnam e Indonesia. Hay países, como Colombia, en los que existen múltiples tipos de café según la zona, la altura, la humedad y otros factores.

Hay gente, por ejemplo, a la que le encanta el café de Indonesia, cuyo sabor suele ser profundo, ligeramente terroso, con notas a chocolate amargo y un final largo en la boca. Muchos otros en cambio prefieren el café de Guatemala, generalmente más vinculado a sabores de frutas y frutos secos.

A medida que se aprende sobre el vasto mundo del café, las predilecciones van de lo general a lo particular, y el buen bebedor empieza a hacerse nuevas preguntas: ¿Qué región de este país me gusta más? ¿Qué tipo de producción me interesa? ¿Cuán intenso quiero que sea mi café? ¿Cuál es el tipo de molienda que me permite sentir más aromas y sabores?

Todo a su tiempo. Lo principal es tener algún tipo de cafetera a mano (ya hablaremos sobre los diferentes tipos de aparatos y adminículos que pueden obtener), elegir un proveedor que nos inspire confianza y probar. Arrancar con una o dos bolsas pequeñas, de distintas variedades. Ir a alguna que otra degustación. Pedir consejos, averiguar cuál es la mejor cafetería del barrio y optar por una taza de café negro y con personalidad. Ir con buena compañía, comparar impresiones. Y leernos, ya que están, mientras exploramos juntos y de a poco el universo cafetero.